Otros paisajes de Ramón Gaya
Otros paisajes en la obra de Ramón Gaya
Del 2 de julio al 11 de octubre de 2010

YA CERCA de Venecia, lo que contemplaba desde el tren era un campo plano, fácil, reconocible, del que podía disfrutar confiadamente. Las huertas – mediado el mes de julio- lucían esta fertilidad transitoria, baja, de las tierras inundables; una fertilidad tendida al sol, de un esplendor modesto, enano, que yo, nacido en Murcia, conocía muy bien. Por eso pude tener la impresión, no de que llegaba allí por primera vez, sino de que volvía.
 
… Ahora la ciudad no la veía, pero se encontraba a dos pasos de aquellos tabiques, existiendo con una complacencia implacable; de pronto, hubo un campaneo extenso, romo, limado, que no parecía sonido, que no era sonido, sino paisaje, carnosidad de paisaje, una carnosidad cegada, nacarada, marina, y todo el cuarto pareció llenarse, inundarse de exterior. Una vez filtrada, llegada la laguna hasta mi rincón, me decidí a salir. Andaba calmoso, cauteloso.
 
Mientras tanto callejeaba por el apretado laberinto de Venecia, deteniéndome en cada uno de esos puentes casi chinos, entre útiles y caprichosos, en los cuales pasaba horas inmóvil, emocionado pero inmóvil como una tortuga, absorbiendo rareza, belleza, pringosidad, o sea, mojándome en el aceitoso veneno de estas calles, de un realismo tan inverosímil.
De… Sentimiento de la pintura. RG